A cidade maravilhosa

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Rio de Janeiro. No sé cómo empezar. Puedo decir que la ciudad es en verdad maravillosa. Llegué a la ciudad a las 7 de la noche y fui en taxi a mi hostal en Vila Isabel, uno de los barrios en el norte. El taxista fue muy amable y describí algunos de los sitios mientras pasamos pero lo más destacado fue cuando pasamos la Maracanã por la primera vez. Me siento como una niña durante la mañana de la Navidad.

Llegué a mi hostal para dejar mis cosas y salí para conocer el barrio y encontrar algo para comer. Caminaba un ratito y encontré algo como una fiesta en el parque. Había una multitud y dos hombres estaban rapeando. Miré por un rato y después encontré un restaurante con yakisoba. Comí y regresé a mi hostal.

Cuando entré uno de los trabajadores allí estaba bailando con otro huésped y cuando le pregunté cuál tipo de baile fue me dijo el forró y ofreció enseñarme. No se rechaza una lección de baile con un brasileiro y por eso aprendí bailar que es el vals de Brasil. Y eso fue mi introducción a Rio.

Mis próximos días fueron tan maravillosos. Mi primer día entero tuve mis entrevistas finales con una organización se llamaba Viva Favela. Esta organización es sobre cómo hacer las favelas de Rio de Janeiro más visible, cómo animar la gente de las comunidades contar sus propios historias como periodistas y cómo comunicar qué es la situación real en estas comunidades. Tuve la oportunidad trabajar con ellos en uno de sus eventos en Cidade de Deus, una favela en el oeste de Rio. Grabé el evento y pasé un rato con los niños de la favela y fue una experiencia inolvidable.

En mi día final en Rio y en Brasil, tuve un día turístico. Fui a dos de los lugares que van a albergar los juegos olímpicos: la Maracanã y la playa famosa de Copacabana. La Maracanã fue la razón porque quería quedarme en Vila Isabel. Podía caminar al estadio y el estadio fue increíble. Tuve la oportunidad caminar en el campo del estadio donde el final de la Copa Mundial fue jugado y donde la ceremonia de inauguración de los Olímpicos van a tener lugar. Fue como un sueño.

La Copacabana fue increíble también, aunque no conocí nadie que se llamaba Lola o quien fue una corista. La playa fue full gente pero fue lindísima. También nadé en mi segundo océano del semestre. Al fin del día, miré la puesta del sol desde la playa. Como un sueño.

Rio de Janeiro fue bastante diferente de São Paulo. Primeramente, toda la gente sabía que era una turista, pero no sabía de donde era. Mucha gente pensaba que era de Argentina o Chile y pensé que fue chistoso y los dije “No, soy de Quito, Ecuador.” Los resultados fueron mezclados. También la ciudad tenía más carácter. No sé como explicar pero São Paulo se sentó como cualquier ciudad pero Rio se sentó único.

Finalmente, la división entre la población de Rio fue mucho más visible. En São Paulo sólo vi favelas cuando estaba en camino al aeropuerto. En Rio, podía ver favelas desde Copacabana, justo enfrente de la Maracanã y los recorridos de los buses pasaron a través de las favelas. Fue interesante.

En total, mi viaje al Rio de Janeiro fue todo lo que esperaba y no sé cuando pero voy a regresar un día.


Standing where champions have stood

Standing where champions have stood


The Marvelous City

Rio de Janeiro. Where do I begin? I can say that the city is indeed marvelous. I arrived at the city at 7 at night and went in taxi to my hotel in Vila Isabel, one of the neighborhoods in the north. The taxi driver was very friendly and described some of the sites while we passed by but the highlight was when we passed the Maracanã for the first time. I felt like a kid on Christmas.

I arrived at my hostel to drop off my stuff and I left to get to know the neighborhood and find something to eat. I walked for a nit and found something like a party in the park. There was a crowd and two men were engaged in a rap battle. I watched for a bit and then found a restaurant with yakisoba. I ate and returned to my hostel.

When I entered one of the workers there was dancing with another guest and when I asked what kind of dance it was, he told me the forró and offered to teach me. You don’t say no to dance lesson from a Brazilian and so I learned to dance the Brazilian waltz. And that was my introduction to Rio.

My next days were just as marvelous. My first full day I had my last interviews with an organization called Viva Favela. The organization is about how to make the favelas of Rio de Janeiro more visible, how to encourage the people of these communities to tell their own stories as journalists and how to communicate the real situation in these communities. I had the opportunity to work with them on one of their events in Cidade de Deus, a favela en the west of Rio. I filmed a little of the event and spent some time with the children of the favela and it was an unforgettable experience.

In my last day in Rio and Brazil, I had a touristy day. I went to two of the places that are going to host the Olympic Games: the Maracanã and the famous beach the Copacabana. The Maracanã was the reason I wanted to stay in Vila Isabel. I could walk to the stadium and the stadium was incredible. I had the chance to walk on the field of the stadium where the World Cup final was played and where the opening ceremony of the Olympics will take place. It was like a dream.

The Copacabana was incredible as well, although I didn’t meet anyone named Lola or who was a showgirl. The beach was full of people but still beautiful. I also swam in my second ocean of the semester. At the end of the day I watched the sunset from the beach. Like a dream.

Rio de Janeiro was quite different from São Paulo. Firstly, all the people there knew I was a tourist, but they didn’t know where I was from. A lot of people thought I was from Argentina or Chile and I thought it was funny and I said “No, I’m from Quito, Ecuador.” The results were mixed. Also the city has more character. I don’t know how to explain it, but São Paulo felt like any city but Rio de Janeiro felt unique.

Finally, the division between the population in Rio was much more visible. In São Paulo, I only saw favelas when I was going to the airport. In Rio, I could see favelas from Copacabana, just across the street from the Maracanã and the bus routes passed through the favelas. It was interesting.

In all, my trip to Rio de Janeiro was all that I hoped for and I don’t know when but I will come back some day.

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